Hay un lugar en este mundo que merece la pena como motivo para viajar. En exclusiva. Ir, verlo, disfrutar, y volver.

Vale, ha de gustarnos el Café, y más concretamente, tener un cierto interés por el Café de Especialidad. Pero entiendo que esa condición la hemos solventado hace tiempo. Somos La Resistencia. Buscamos Café de Especialidad, y no escaparemos hasta que seamos capaces de diferenciar cual sí y cual no.

Lo siento, no me pude contener a probar el Croissant y el Flat White antes de hacer la foto

Aquí sí. Y mucho sí.

Vamos a visitar Kaffeebar Jacobi.

¿Conseguirán sorprendernos?

Como ya he comentado en varias ocasiones, visitar Berlin supone acercarse de manera definitiva al concepto Café de Especialidad, pero hay conceptos y conceptos. Están los típicos de siempre: The Barn, Five Elephant, Bonanza…que sí, que están muy bien, pero ya cansa un poco. Y están los auténticos, los que más me gustan, donde voy a disfrutar de verdad, a encontrarme con el Café de Especialidad real, y acercarme a lo que me gustaría que se trasladara a España. Los lugares que de verdad nos deberían inspirar para cambiar la escena cafetera de nuestro país. El empujón definitivo a La Liga Anti-Torrefactos-y-Demás-Brebajes.

En el artículo anterior hablaba de Garcia Kaffee Bar. Hoy les cuento sobre Kaffebar Jacobi, uno de los sitios más especiales que he conocido nunca. Me atrevería a decir que incluso para alguien que no le gusta el café.

Al lío.

Kaffeebar Jacobi se encuentra en el distrito de Kreuzberg, el barrio limitante con la East Side Gallery (uno de los puntos de visita fundamental de Berlin); zona de clubes y locales de conciertos como el Lido (mítico por ser uno de los clubes donde se dejaba ver David Bowie en sus noches berlinesas), el SO36, o el PrivatClub; Görlitzer Park, y tantas zonas que ver y visitar. Allí, en una de las salidas de la Hermannplatz (Parada Hermannplatz, Línea U7 del UBahn, o Metro), está la Karl-Marx-Straße, y en el nº 4, la entrada al Cementerio St. Jacobi. Hemos llegado. Pero espera, ¿al Cementerio?, al Cementerio…y a Kaffeebar Jacobi. Porque sí: este Coffee Shop está dentro del Cementerio, con la entrada por la vieja columnata, presentación del edificio principal.

¿Un cementerio?. Un cementerio.

Algunos pensarán que ir a un cementerio a tomar un  Café y leer un libro o una revista; o tomar un Café y perderse mirando el IG de nuestros amigos (o no); o tomar un Café y consultar los resultados del Mundial; o tomar un Cafe y escribir esta entrada, es tétrico, morboso, o triste. Pues no. O sí. O yo qué sé. Pero merece la pena.

A mi en particular (y a todas las muchas personas que allí coincidimos), me invadió una tranquilidad y una paz de la que no quería escapar. La terraza, bajo la atenta mirada de las lápidas del cementerio, es un oasis en el continuo trasiego y movimiento de todo que atraviesa esta zona de Berlin. En Kaffeebar Jacobi hay paz. Y no estoy trayendo el chiste fácil.

El local lo conforma, además de la terraza en donde podemos abusar de nuestra propia libertad para lo que queramos (ver la lista anterior), una sala interior igualmente cómoda, espaciosa y adecuada para nuestras inquietudes.

Bollería, tartas, dulces…y un Café de nuestros adorados Flying Roasters, extraordinariamente extraído en cualquiera de sus variables por Anna Toll, Andre o  Christian, grandísimos baristas de nivel y muy buena gente. De lo mejor que os encontraréis en Berlin y en cualquier sitio.

El hombre y la máquina, unidos por el Café

He hablado muchas veces en muchos foros con mucha gente sobre la escena cafetera berlinesa, y nunca me han devuelto la opinión sobre Kaffeebar Jacobi, incluso en la propia ciudad alemana, por lo que entiendo que no es muy conocido fuera del propio ambiente independiente del café de Especialidad, y es algo que en cierta manera aprecio, porque allí encontraremos ese ambiente auténtico, lejos de imposturas artificiales, que tanto reclamo, y en el que nos sentiremos participes de estar en un lugar verdaderamente especial y único.

Y entonces, podremos entonar esa canción del grupo madrileño Las Odio, “Yo lo vi primero”.

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