Supongo que todos los amantes del Café de Especialidad, miembros del ejército Anti-torrefacto (¿todavía existe?), y enemigos de la cápsula, nos hemos encontrado en más de unas cuantas ocasiones, ante el desafío de responder a La Pregunta: ¿qué es el Café de Especialidad?, normalmente ejercida por alguien cercano, que nos ha oído hablar del tema, o recibido alguno de nuestros consejos frente a la estantería de un supermercado (ya se sabe, eso de “tú sabes lo que estás tomando si te compras ese paquete-de-café-comercial-molido-tostado-hasta-la-negrura?”), o se ha extrañado de nuestra cara de disgusto irremediable ante un café en cualquier bar de carretera, o en la oficina; o nos ha visto hacer un viaje “para visitar un Coffee Shop que hay a una hora de aquí” (por mencionar sólo unos pocos ejemplos), y siente la necesidad de comprender la razón de estas y otros comportamientos propios de los nuestros.

Pues sí, Queridos Anti-torrefactos, responder a esa pregunta es un desafío.

Esto sí es Café de Especialidad, pero no sólo por el Latte

No porque no lo tengamos claro, que lo tenemos, sino porque todos queremos no sólo explicar nuestra conducta; también por el deseo de provocar en el resto de la humanidad la curiosidad de adentrarse en este mundo, y ganar un adepto a nuestras filas, a la par que lo rescatamos de las fauces del mal (el torrefacto). Queremos demostrar lo bueno que es lo nuestro, y que sea vuestro. Queremos que vengáis aquí, y os vayáis de allí. Por eso el nervio.

Pero hay otra peor, y en mi opinión  más importante: qué NO es Café de Especialidad. Ésta sí que es una buena pregunta. No sólo por el conocimiento, sino porque es (en mi opinión), la principal amenaza que nos invade para el desarrollo de una escena convincente de Café de Especialidad. La razón está clara.

Esto sí es Café de Especialidad. Y no sólo por el Latte

El Café de Especialidad es una corriente que actualmente recorre toda Europa justo hasta los Pirineos. Hay una escena muy consolidada en Barcelona (y alrededores, que nadie se enfade); y actualmente está en pleno desarrollo en Madrid (y alrededores, que nadie se enfade). Y fuera de esos dos puntos estratégicos, empieza a haber algunos valientes, que intentan darse a conocer en un ambiente hostil, el del café comercial, que lleva reinando nuestras vidas cafeínicas desde años y años. Normal que vayamos visitándolos a ver qué tal.

Y ya empezamos a atar cabos. Ahí está la amenaza.

La amenaza consiste en, aprovechando que lo vi por ahí, y esto empieza a despuntar, adorno de terminología propia productos que no cumplen con los requisitos: un artesanal por aquí, un tueste propio por allá, un Café de Especialidad por acuyá, que si un flat white, un latte para disimular..cuando no deja de ser un café comercial más.

Es decir, y siendo más claro: decir que es Café de Especialidad cuando no lo es.

Y de esto hay mucho.

Todo el mundo dentro del negocio del café, sea cual sea, sabe que esta corriente lo acabará invadiendo todo. ¿Quiere esto decir que dejaremos de tomar el café conocido hasta ahora y todo el mundo se pasará al Café de Especialidad? (como me han preguntado ya alguna vez). No. Lo que ocurrirá es que todos sabremos que café es cual, y decidiremos en consecuencia. Eso sería lo respetable. Pero antes, debemos saber qué es qué. Y no vale con hacer cursos de latte, o poner una tostadora a la vista, o nombrar Etiopía, Kenia e Indonesia. He visto esto en muchos locales. Incluso en un mercadillo, en la zona destinada a los food-trucks, con puesto ambulante de cafés de cápsula (!!!??).

Esta amenaza no es culpa del consumidor, pues en general la mayoría se acerca por primera vez a un producto que desconoce, con la idea de que lo conoce. En la mayoría de los casos, son profesionales del mundo del café, que ante la amenaza de la ola que se acerca (la nuestra), quiere subirse a ella, blandiendo una bandera que no corresponde.

Este es un artículo de opinión, no técnico, que surgió durante un viaje a otra provincia, fuera de Asturias, y como suele ser en estos casos, aprovechando para visitar un local donde se enarbolaba nuestra bandera de manera injustificada e injustificable. Algo que estoy empezando a ver de manera recurrente, y necesitaba contar.

Es una amenaza, y debemos hacer frente.

Próximo artículo de índole técnica.

Lo prometo.

 

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