¿Un café?, que sea Café de Especialidad por favor.

Tras años de sufrir de manera vil, el brebaje cafeínico de máquinas de oficinas y polígonos, cafés requemados, insalubres, franquiciados y demás mata-sueños, nada comparable a aquel día ya un poco lejano pero absolutamente inolvidable en Copenhague, en que un Café Americano (sí, sí…americano!!!!) me abrió los ojos a la posibilidad de que otro mundo…